Desde tiempos inmemoriales, el extenso territorio allende al sur ha sido objeto de toda clase de mitos, leyendas e historias, la mayoría de ellas alimentadas desde esa mágica frontera entre la fantasía y la realidad. Estas historias, mitos y leyendas, pasadas de generación en generación, ubicaban en esa maravillosa e imposible tierra, rodeada de inmensos tepuys cruzados por caudalosos ríos que retaban y retan aún hoy, la imaginación más extraordinaria, un país lleno de oro, al cual los ingenuos conquistadores del siglo XVI denominaron El Dorado.
En búsqueda de ese territorio imposible, entregaron su vida miles de seres humanos, venidos de todas partes del mundo, motivados por la ambición y la codicia de poder tener acceso al paraíso perdido, al Edén prohibido por Dios. No encontrarían sin embargo los conquistadores europeos el deseado destino, antes bien, sólo conseguirían enfermedad y muerte, burlados, de manera ingeniosa por demás, por una población indígena que lo único que deseaba era mantener a esos hombres a caballo lo más lejos posible de sus tierras.
Cinco siglos han pasado y de nuevo el sur aparece como destino final de renovadas miradas y anhelos. Nuestra expedición se alista a emprender una de las misiones mas importantes de los últimos años. Se va en búsqueda de un Dorado en particular, se va en búsqueda de una riqueza que, tal cual como hace ya 500 años, puede significar la consagración o la muerte. Y aunque pueda sonar a drama barato, es realmente así, no hay otra.
Y es que no caben otros términos para poder definir lo que el Caracas FC tendrá que vivir mañana en la calurosa Puerto Ordaz, cuando a las 5:00 pm visite esa maravilla de ingeniería futbolística que es el CTE Cachamay para enfrentar, en partido de matar o morir, al Mineros de Guayana, por la penúltima fecha del cada vez más infartante Torneo Apertura del fútbol venezolano.
Y es que al Rojo de la capital solo le sirve la victoria. El Avileño debe superar todos los obstáculos que ese intrincado e inexpugnable territorio pueda oponerle: calor, público en contra, grama alta, sistema ultra defensivo, y lograr conquistar por todos los medios posibles a su Dorado particular, en este caso, los tres puntos en disputa. No hay otra, tal como los conquistadores de hace cinco siglos, el Caracas o sale de Cachamay con sus tres puntos de oro bajo el brazo, o ya puede ir despidiéndose del Clausura 2011.
Claro, dirán algunos por allí, aunque la derrota sí entierra definitivamente al Caracas, el empate no lo elimina de carrera todavía. Es verdad, matemáticamente un punto en Pto Ordaz no saca al Rojo de la lucha por el título, pero se la va a poner muy difícil. Veamos.
Su otro rival por la búsqueda de ese otro Dorado futbolístico que significa el campeonato, ese tal y fastidioso Zamora venido de Barinas, recibe a la misma hora en su feudo al Atlético Venezuela, el mismo equipo que hace una semana encajó diez goles en su visita a Puerto La Cruz, y que el domingo pasado perdió por forfait su juego de local ante el mismo Mineros de Guayana, por no presentarse la requerida custodia policial. Estamos hablando del mismo Zamora que está invicto en su estadio. El mismo Zamora del juego espectacular y ofensivo. Y estamos hablando del mismo Venezuela que está peleando el descenso, el mismo Venezuela cuyo jugadores no cobran hace un buen tiempo ya. Sin querer ser pitoniso ni mucho menos ofensivo, una victoria por menos de dos goles de diferencia de los llaneros suena hasta utópico.
Bajo esta premisa, si el Rojo en su intento de conquista del sur sale tablas mañana en Cachamay, mezclado este empate con una muy probable victoria zamorana y relativamente amplia en goles, el definitivo partido del 15 de mayo en el Olímpico deberá presentar a un Caracas FC no solo venciendo al Zamora, algo nada extraordinario, sino venciendo por una buena cuota de goles, los equivalentes a los que haga Zamora mañana más uno, que es la diferencia actual de goles entre ambos equipos. Así, si Caracas empata mañana, y Zamora gana por cinco goles, Caracas deberá vencer al Zamora en el último juego por un marcador de seis goles de diferencia para quitarle el título (Goles del Zamora mañana + 1). Nada fácil.
De allí la importancia de la faena de mañana. El Rojo tendrá que sacar toda su casta y oficio de equipo acostumbrado a estas lides, y mezclarlas con la eficacia y contundencia que la joven plantilla de Ceferino ha demostrado de un tiempo para acá. Si esa combinación mortal puede hacer match mañana, se augura un final de película para el día domingo 15 en el coso de Villanueva. Claro, no la tendrá nada fácil.
Porque en la acera de enfrente no está cualquier equipo. Hablamos del Mineros de Guayana, el equipo que más se reforzó para este Clausura y que pese a una no muy buena temporada, ocupa el cuarto lugar de la tabla. La experiencia la tiene de sobra, si se cuenta que en sus filas hacen vida, entre otros, Luis Vallenilla, Ricardo David Paéz, "Buda" Torrealba y esa insignia y ex-luchador de tantas batallas como la de mañana con el Rojo: José Manuel Rey. Todos con heridas de guerra y medallas de honor tanto en el torneo nacional como con la camiseta vinotinto.
Si a esto le sumamos la presencia de otro ex caraquista como lo es la "Champeta Velásquez", más la juventud y esperanza que encarna el mundialista sub-20 José Manuel Velásquez y la conducción técnica de Carlos Maldonado, el cual seguramente no olvida el 1-4 que Bencomo le propinó en la final del año pasado en San Cristóbal, todo se presta para concluir que la búsqueda y conquista de ese Dorado caraquista el día de mañana será una lucha que exigirá sangre, sudor y lágrimas.
No obstante, la pelea es peleando, como se dice de manera coloquial. Y si algo ha demostrado este Caracas de Bencomo, es que nunca se le puede subestimar. Sí, el equipo tal vez no tiene la experiencia del bando contrario, pero tienen el desparpajo y contundencia encarnada en sus jóvenes y no tan jóvenes jugadores, aunado a la disciplina táctica impregnada por Ceferino, lo que ha dado por resultado este Caracas FC versión 2011, verdaderamente intratable, al cual nadie desea ver como rival, tal como lo demuestran sus ocho victorias al hilo en el presente Clausura.
Con la vuelta a la titular de el capitán Edgar Jimenez y del panameño Nelson Barahona, sumado a la calidad de Angelo Peña y la irreverencia de Alexander González, la mesa está servida. El Caracas va en búsqueda de sus tres puntos. El Conquistador capitalino se apresta a la toma de El Dorado guayanés, la tierra de tepuyes, de ríos caudalosos y de mitos y leyendas, sobre todo de leyendas. Con la calidad e inspiración que muestra la tropa de Ceferino, mañana es probable que se escriba otra más en la grandiosa historia del Avileño.
>
No hay comentarios:
Publicar un comentario